Estudio CAFFARINI & VAINSTEIN ARQ

Los orígenes del Estudio se remontan al año 1956, cuando Luis T. Caffarini regresa de su experiencia de trabajo con Oscar Niemeyer en Brasil y decide montar su “taller de arquitectura” en la buhardilla de un edificio en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires.
Mientras transcurren los primeros prolíficos años del Estudio, Argentina consolida la gran transformación arquitectónica de este siglo: el fin de las escuelas del “beaux arts” y el triunfo
definitivo de las ideas racionalistas de Mies van der Rohe, Gropius y Le Corbusier. Luis , joven arquitecto de 24 años participa activamente de esa transformación no sólo con sus
propuestas de diseño, sino también con su aporte a distintas organizaciones profesionales, como Secretario de la Sociedad de Arquitectos durante 10 años y como Consejero del Consejo
Profesional de Arquitectura y Urbanismo en 3 periodos.
De esta época el Estudio atesora logros y descubrimientos.
Desde el temprano desafío de haber sido los primeros en aventurarse al uso de fachadas de cristal templado integral, hasta hitos monumentales como la gigantesca Torre Dorrego, ganada por concurso en 1968. En tanto esto ocurría, Eduardo, diez años más joven que Luis, completaba su formación en la
prestigiosa Facultad de los años sesenta, dividiendo su tiempo entre la fiebre concursera de entonces, su pasión por la pintura, inalterable hasta nuestros días, y sus primeros aportes de dibujos y perspectivas para el Estudio. Una vez recibido, concreta su definitiva integración, encontrando allí el espacio donde volcar sus ideas como proyectista, promotor de obras e impulsor de nuevos métodos de organización y trabajo. Fueron durante esos hermosos años que entre Luis y Eduardo logran concretar el perfil y características actuales de esta organización y gran parte de sus edificios más emblemáticos.
Desde aquel lejano 1º de Marzo de 1956 hasta hoy, han transcurrido más de 50 años de trabajo ininterrumpido al servicio de una idea común: el amor por esta maravillosa profesión, la lealtad y respeto por el cliente y un compromiso irrenunciable con la creatividad y las reglas del milenario arte de construir.