|
En tanto esto ocurría, Eduardo, diez años más joven que Luis, completaba su
formación en la prestigiosa Facultad de los años sesenta, dividiendo su tiempo
entre la fiebre concursera de entonces, su pasión por la pintura, inalterable hasta
nuestros días, y sus primeros aportes de dibujos y perspectivas para el Estudio.
Una vez recibido, concreta su definitiva integración, encontrando allí el espacio
donde volcar sus ideas como proyectista, promotor de obras e impulsor de
nuevos métodos de organización y trabajo. Fueron durante esos hermosos años
que entre Luis y Eduardo logran concretar el perfil y características actuales de
esta organización y gran parte de sus edificios más emblemáticos.
Esa vocación compartida fué la que unió sus destinos, hasta concluir en una
sociedad total y definitiva que ya lleva más de 25 años de relación exitosa.
Desde aquel lejano 1º de Marzo de 1956 hasta hoy, han transcurrido más
de 40 años de trabajo ininterrumpido al servicio de una idea común: el amor por
esta maravillosa profesión, la lealtad y respeto por el cliente y un compromiso
irrenunciable con la creatividad y las reglas del milenario arte de construir.
El dossier que tiene Ud. hoy en sus manos encierra en una apretada síntesis
las imágenes de buena parte del trabajo realizado, y en la mayoría de los casos,
la satisfacción de haber servido correctamente a nuestros comitentes, a los
usuarios de nuestros edificios y a la comunidad a la que nos debemos en su
conjunto. |